La imagen mediática – estática si fotográfica, dinámica si por la vía del video, interactiva por la del ordenador individual, la webb, el net.art, la web based, el software art, los entornos virtuales, la vida artificial, el activismo mediático, los life media, etc, etc, convergen todas en una dimensión estética otra. Más allá de un lenguaje y una sensibilidad contemporáneas puntualizan nuevas maneras de percibir, “producir” y “re-producir” nuestras circunstancias. Apuntan, por su tendencia a la hibridez de procesos, a la ruptura con la propia condición de “medio artístico” y se conectan con un nuevo tipo de concepción de la imagen.
Se ha llegado incluso a discutir si estamos ante un verdadero “nuevo medio artístico”, ó ante el advenimiento de una “industria de la visualidad” que trasciende las manifestaciones individualizadas del antiguo genio creador, los signos habituales de la artisticidad y el funcionamiento de la actual Institución Arte . Como trasfondo de esta nueva circunstancia tenemos la hegemonía de una cultura visual de agenciamiento tecnológico entendida como puesta en escena, como espectáculo, en la cual recalan casi todas las expresiones de lo contemporáneo. Una situación simbólica que se nutre de valores como lo transitorio, lo inestable, lo móvil, no sólo en su condición física (real o virtual) sino también por su tendencia a la desjerarquización de modelos y sistemas, su postulación de lo anárquico y lo altamente transferible.
Si hablamos de un país como Cuba esta situación se colma mucho más compleja. Se trata de un grupo de artistas y obras que buscan sumarse a esta nueva conciencia del papel social de la imagen, con el gravamen de pertenecer a un contexto tecnológico todavía poco desarrollado. Instalaciones, fotografías, videos, animaciones digitales, multimedias, etc., que, más que una participación formalista ó esteticista en uno u otro medio, ó incluso, antes de pronunciarse devotos cultivadores de los “nuevos medios digitales”, describen enunciados cuestionadores de sus propias definiciones y límites. Si bien introducen una novedosa configuración de comportamientos estéticos también lo harán potenciando como valor una dimensión axiológica de nuevo tipo. A saber:
1/ El hábeas corpus de un arte cubano mediático, digital, electrónico, se coloca de perfil frente a lo que podemos considerar la postulación de un medio técnico, se le considera una entre otras posibilidades técnicas. La imagen mediática – y aquí ensayaremos una definición del término, encendiéndola como imagen tecnológica digital, virtual, altamente transferible; filtro, puente, conectora entre diferentes estratos de lo sensible, lo simbólico y lo real -, no llega ocurrir dentro de la tangencialidad comunicativa interpersonal y de interactividad cultural del ordenador, de la que hablaba Manovich. El ordenador, unificándolos como medio tecnológico, y status digital, no ha sido en todos los casos un eslabón determinante de la poética individual, como tampoco define una dinámica altamente socializada, más bien se perfila (y se utiliza) a partir de su disponibilidad formal y conceptual en relación con la interconexión obra–espectador tradicional.